Una semana sin redes sociales

El 15 de enero dejé de usar Twitter, Facebook y Google+: durante una semana no retuiteé ni le di Me gusta o +1 a absolutamente nada ni nadie; desinstalé las aplicaciones sociales de mi teléfono Android, y los plugins para tuitear y recibir notificaciones en el navegador. Pero me costó deshacerme de los hábitos creados: de leer todo el tiempo sobre qué está hablando Internet o mis conocidos; de responder tuits y comentarios, republicarlos, retuitearlos; de comentar qué estoy haciendo o compartir links interesantes en Twitter.

El experimento duró solo una semana, porque —me da un poco de vergüenza admitirlo— me costó mantenerme firme. Y no solo eso, sino que además no pude cumplirlo correctamente, ya que a pesar de no participar en las redes, seguí usándolas para leer las publicaciones de los demás: no pude evitar entrar de vez en cuando a Twitter y ver qué había de nuevo, o a Facebook para chusmear sobre qué hablaban mis amigos y conocidos. Fui por lo tanto un usuario pasivo; consumí contenidos, pero no generé ninguno.

Eso fue lo primero que noté: que soy adicto a los flujos de datos. Hay algo en las publicaciones breves e instantáneas que hace que mi cerebro libere endorfinas al leerlas, sobre todo en Twitter y Google+. También me di cuenta de que encuentro más interesante la red del pajarito, pero que en Facebook puedo interactuar con gente que conozco mejor. Siempre preferí la primera sobre la segunda, ¿pero a cuál creen que extrañé más luego de una semana de desconexión?

Lo que no extrañé en ningún momento es la falta de notificaciones, lo cual me pareció un motivo para alegrarme. Conozco gente que no puede dejar de recibir avisos cuando alguien habló sobre ellos en Facebook, los etiquetó, o les dio Me gusta en su última publicación. Están todo el tiempo pendientes de su estatus desde sus celulares, iPods, u otros dispositivos móviles. Es que parece que las redes sociales trajeron este nuevo tipo de angustia en el que las bajas cifras de Me gusta, ‘Solicitudes de amistad’ y retuits, atacan directamente sobre el ego y autoestima de los usuarios.

Pero sin dudas lo más molesto fue llevar el cursor del mouse a la esquina del navegador para clickear en el botón de Twitter, y encontrarme con que el botón ya no estába allí. Y entonces recordar que lo había desinstalado al comenzar el experimento, y peor aún, darme cuenta de que acciones como esa las realizaba automáticamente, sin pensarlo.

En definitiva, fue un experimento a medias, del que no debo haber aprendido más que a controlar un poco esos hábitos que nos generan las redes sociales, las mismas que nos socializan y segregan a la vez, que nos entretienen y vuelven menos productivos, a las que entramos a la fuerza y ya nunca abandonamos, o bien, abandonamos molestos.

Cuevana, ¿es pirata?

Esto dijo Eduardo Arcos sobre Cuevana:

Cuevana es una web de un chico que decidió hacer stream de películas y series de televisión en un solo sitio usando a YouTube, Dailymotion Megaupload, BitShare, o Filefactory como fuente, capitalizando, por medio de publicidad, todo el tráfico de millones de personas con ganas de ver series y películas. Da igual de dónde sale el contenido, da igual cuál es la fuente del video, si haces dinero con el trabajo de otras personas, eres un pirata.

Esto dijo Mariano Amartino (aunque no específicamente sobre Cuevana):

Si sos una comunidad basada en el contenido de terceros pero querés que todos se registren para vos armar un negocio sobre este contenido de terceros, si para consumir ese contenido de terceros tengo que estar registrado y usando tu site para ver la publicidad que vos ponés … no sos un guerrero de la cultura sino un tipo que encontró un recoveco legal para ganar plata y no mucho más, lo cual no está ni bien ni mal, pero es deshonesto intelectualmente que te vendas como algo que no sos.

El debate está servido.

Las marcas en negrita son mías.

Hablando sobre Cuevana en Global Voices

Este es un post que escribí para Global Voices. Es la primera vez que publico en una web que no sea mía :) Hablé sobre la situación de Cuevana con respecto a las demandas y el bloqueo que ordenó la Justicia Argentina. Se puede leer en Global Voices, o aquí mismo, a continuación:

Argentina: La Justicia ordenó el bloqueo del portal de series y películas Cuevana.tv

Pocos sitios web argentinos han logrado tanto éxito y repercusión como Cuevana. Un proyecto que comenzó como un hobby entre un grupo de amigos terminó por convertirse en uno de los sitios web más visitados en toda America Latina, región de la que proviene el 90% de su tráfico. Cuevana ofrece un catálogo de series y películas para ver en línea, de una manera sencilla y sin necesidad de descargar archivos. También permite seleccionar distintas pistas de subtítulos y audio, si se encuentran disponibles.

El sanjuanino Tomas Escobar, de 22 años, es uno de los tres jóvenes que idearon Cuevana, y actualmente el único dueño del sitio web. Un mes atrás en una entrevista con el portal ALT1040, explicaba que su proyecto “no quiere ir en contra de la industria del cine”:

Cuevana no comete ninguna actividad que la ley especifique como ilícita. [...] queremos llegar a un acuerdo con las productoras, distribuidoras y dueños de contenido para generar un nuevo modelo de negocios que beneficie a todas las partes, incluyendo el usuario. Por eso estamos en conversaciones para armar esto. Estamos trabajando para llegar a acuerdos con la industria, no queremos en ir contra de la misma.

Hoy Cuevana se ubica en el puesto número 23 de los sitios web más visitados de Argentina, según el ranking de Alexa. Pero la gran popularidad que el portal ha ido obteniendo también significó que se presenten, en este último tiempo, las primeras demandas por parte de los grupos dueños de los derechos de autor de los contenidos que se reproducen en Cuevana: Turner Argentina y HBO.

Como informó el diario argentino La Nación, el 29 de noviembre de 2011, la Justicia Argentina ordenó que “procedan a bloquear el acceso de cualquier usuario de Internet al portal Cuevana para las series Falling Skies, BRIC y 26 personas para salvar al mundo“.

Hacía un tiempo atrás, el jueves 17 de noviembre, Cuevana había sido advertido también por parte de Telefé, un canal tradicional de televisión argentina, que iba a ser demandado por violar derechos de autor. Sin embargo, unos días después, el vocero de Telefé explicó en una entrevista a La Nación:

Telefé no tiene una cruzada contra Cuevana, y no hay ninguna demanda presentada. Sí se está debatiendo en el seno de su directorio y dentro de las asociaciones de productoras y distribuidoras la actitud por seguir con este tipo de ilegalidades.

Telefé dio marcha atrás y decidió no demandar al portal argentino, pero este no parece ser el caso de HBO y Turner Argentina, dueño del canal I-Sat.

Telecentro fue el primer proveedor de Internet (ISP), y hasta ahora el único, en bloquear el portal como la Justicia Argentina lo ordenó. No obstante luego de unas horas y muchos tuits de los usuarios, el bloqueo finalmente se levantó. Como comunicó el portal en su cuenta de Twitter:

Parecería que Telecentro escuchó a los usuarios y dio marcha atrás al bloqueo a Cuevana.

Ante cada una de estas noticias, los usuarios se han ido manifestando en las redes sociales publicando mensajes de apoyo al portal con hashtags como #CensuranACuevana y #FuerzaCuevana. De todos modos, hay quienes no simpatizan con el sitio web. El usuario Yamil Salinas (@yamilsalinas) publicó (12) en Twitter:

Sinceramente, no entiendo todo el hype sobre Cuevana. Me parece completamente overrated y además, señores, CENSURA es otra cosa. Get a life.

¿Creaste nuevo algoritmo d compresión de video? No. ¿Das empleo? No. ¿Lucrás con contenido de otros? Sí. Y encima te llaman “innovador” :O

Mientras tanto, en el blog Derecho a Leer, se ha publicado una infografía en la que se explica porqué Cuevana no infringe ninguna ley:

[...] las películas y series que aparecen en Cuevana, están alojadas en otros sitios de descarga directa, pero no en sus propios servidores. Cuevana es sólo un catálogo de referencias y valor agregado (comentarios, críticas, puntuación). Que todo se vea en una misma pantalla junto con la película, no implica un punto de emisión común.

Eduardo Arcos, el fundador de la red de blogs Hipertextual, había publicado antes de la demanda de Turner Argentina y HBO una crítica a Cuevana, enfocándose principalmente en el modo en que el sitio web genera ingresos económicos:

Cuevana es una web de un chico que decidió hacer stream de películas y series de televisión en un solo sitio usando a YouTube, Dailymotion Megaupload, BitShare, o Filefactory como fuente, capitalizando, por medio de publicidad, todo el tráfico de millones de personas con ganas de ver series y películas. Da igual de dónde sale el contenido, da igual cuál es la fuente del video, si haces dinero con el trabajo de otras personas, eres un pirata.

Finalmente, el domingo pasado, Ventana Sur llevó a cabo un debate sobre “las nuevas fronteras legales ante la libre circulación de la información” en el que participaron Julio Raffo, en defensa de los sitios web Cuevana y Taringa, y Rosario Millé, en representación de la cadena Turner. El debate estuvo moderado por Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre:

Como explica el Partido Pirata Argentino a partir del video anterior:

La iniciativa [de Raffo] se puede explicar brevemente: la idea es promover una reforma a la Ley de Derechos de Autor en la que se reconozca el derecho de libre acceso a obras culturales a través de Internet para usos no lucrativos. Todo ello, por supuesto, motivado a raíz de las denuncias en contra de los sitios Taringa y Cuevana.

De momento, Cuevana sigue funcionando correctamente y no parece estar bloqueado por ningún ISP argentino. La red, por otro lado, se encuentra dividida entre quienes apoyan a Cuevana y a su creador, Matias Escobar, alegando que la actividad del portal no es ni debería ser considerada ilegal, y por otro lado quienes siguen reclamando una alternativa paga, que sea 100% legal, pero que ofrezca un catálogo decente para poder consumir contenidos culturales en Internet.

Cuevana y el bloqueo

Hay dos posturas bien marcadas sobre Cuevana y el bloqueo que ordenó la justicia argentina, pero no estoy del todo de acuerdo con ninguna de las dos.

Derecho a leer publicó una infografía en la que explican —de un modo sencillo— porqué Cuevana no infringe la ley. Básicamente, dicen que el sitio web no aloja los contenidos ilegales, sino que solo provee un link, lo cual no es ningún delito. Que el reproductor esté embebido dentro de Cuevana es solo un detalle, es como publicar un video de YouTube en Facebook.

Hasta ahí todo bien… o más o menos:

Querer defender a Cuevana con una explicación técnica no es muy convincente. Lo cierto es que el sitio web facilita el acceso a contenidos ilegales. Deal with it.

He leído que en algunos sitios, defendiendo a Cuevana, dicen algo como lo siguiente: ”Si yo te doy una dirección a donde ir para comprar una pistola, no voy a estar cometiendo ningún delito. Si la compras o no es cosa tuya”. Pero Cuevana hace algo más complejo que simplemente darte una dirección: Cuevana tiene plugins desarrollados para los distintos navegadores, y lucra con publicidad en su sitio. Más que decirte dónde comprar una pistola te ofrecen todo un catálogo de vendedores de armas, te organizan la reunión con el vendedor, te hacen ponerte cómodo, y ya que estás ahí, te venden algunas cosas que te puedan parecer interesantes. Eso es lo que va a ver el juez.

Y no digo que deban condenar a Cuevana. Por empezar, eso sería incorrecto porque como dije, técnicamente Cuevana no comete ningún delito. Pero además, porque tampoco me parece la manera correcta de “combatir” un sitio web de este tipo.

En lugar de demandar a programadores que hacen cosas por pasión (y porqué no, dinero), las empresas deberían enfocarse en crear buenas alternativas para consumir contenidos en Internet. Cuevana no es ni más ni menos que el producto de la insatisfacción del cliente. De la incapacidad de tantas empresas de adaptarse a los tiempos que corren. Parece mentira que con todos los avances que ha habido, en Argentina haya una sola empresa que se anime a hacer algo así: Netflix. Los usuarios se quejan de que el servicio no es de lo mejor, pero hey, al menos se dio un paso en la dirección correcta.

Yo uso torrents para descargar películas o series. Así que si vamos al caso, estoy tan “manchado” como cualquiera que use Cuevana. Pero si tuviése una alternativa paga, que ofrezca un buen catálogo de contenidos, a un precio razonable, estaría totalmente dispuesto a pagar por ella. Creo que todos lo estaríamos. A nadie le gusta renegar con links caídos, videos de mala calidad o películas grabadas en el cine.

Mientras no haya buenas ofertas, seguirán existiendo sitios como Cuevana, trackers de torrents, etc. Y si los bloquean, aparecerán de alguna otra forma. Es inevitable. Que empiecen a cerrar sitios web o bloquearlos solo demuestra cómo la justicia se subordina a los deseos de grupos lobbystas.

Cuevana, aunque es legal, no es tan inocente como sus defensores lo pintan. Pero el modo de combatirlo tampoco es iniciando bloqueos en Internet. Eso es algo que eventualmente puede terminar fuera de control. ¿Por qué las empresas de contenidos —inmensamente más adineradas que el creador de Cuevana— no pueden crear algo mejor para combatirlo? ¿Por qué eligen demandar a un joven de 22 años? ¿Por qué se resisten al cambio inevitable?

Media pila.

Google debería matar Buzz

Es molesto y nadie lo usa. De hecho, con la llegada de Google+ tiene aún menos sentido. Han integrado Buzz como una pestaña más dentro de los perfiles de usuario, pero sigue siendo esencialmente la misma cosa que nadie quiere y para la que nadie genera contenido exclusivo.

En un principio, para hacer que Buzz despegue, Google interpretó que la gente con quien intercambiábamos mails eran también nuestros amigos, y los agregó automáticamente como “seguidores” y “seguidos”. Gran error.

Pero como si fuera poco, para asegurar que publiquemos contenido en Buzz, Google vinculó la red con nuestra cuenta de Reader. No entiendo porqué cuando comparto algún ítem en mi lector de feeds este se publica también en Buzz. No tiene sentido, es redundante. Y más molesto aún es tener que leer dos veces lo que comparten mis contactos.

Claro, podemos cerrar nuestra cuenta de Google Buzz, pero eso eliminaría también nuestra cuenta de Google Reader y Google+. Básicamente, Google nos obliga a usar Buzz. La solución alternativa es ocultar la pestaña de Buzz en nuestro perfil público y en Gmail, pero eso sólo esconde el problema.

Hoy me hice unos minutos y eliminé todas mis publicaciones en Google Buzz y mis items y notas compartidos en Google Reader. También dejé de seguir gente en estas redes y quité a todas las personas que me estaban siguiendo a mi.

Me encantan los servicios de Google, y voy a seguir usando Gmail, Plus, Calendar, etc. No me estoy revelando contra Google como lo hacía un muchacho hace unos días, solo quería comentar los motivos por los que de ahora en más voy a usar Reader sólo para leer, y nada más… que para eso debería ser usado.

Update 18-10-2011 02:52 am: Hace algunos días Google decidió abandonar Google Buzz. Se ve que los muchachos de Mountain View leyeron mi blog :-P Hasta que lo hagan, esto es lo que se ve en nuestros perfiles de Google+ en la pestaña Buzz:

Carta abierta a Google, de un usuario disconforme

Un día, @ThomasMonopoly se despertó y se encontró con que su cuenta de Google había sido cerrada. Al ser un usuario intensivo de los servicios de Google (como muchos de nosotros lo somos) es muy interesante leer su carta abierta a Google, en la que explica cómo fue perjudicado.

Este texto fue traducido desde el inglés, con permiso del escritor. Si te interesa el asunto, la carta original y la respuesta de Google pueden leerse en su blog  :)

Estimado Google:

Quisiera llamarles la atención sobre un par de cosas antes de desvincularme permanentemente de todos sus servicios.

El 15 de julio de 2011 desactivaron por completo mi cuenta de Google. No tenían ninguna razón en absoluto para hacer esto, a pesar del mensaje automático diciendo que su sistema “detectó una violación”. No violé ninguno de sus Términos de Servicio, ya sean de Google o específicos de la cuenta, y que se nieguen a entregarme pruebas de lo contrario me vuelve absolutamente seguro de esto. Quiero hacerles notar lo mucho que me han perjudicado con su desatención. Continue reading

Juegos en Google+ (e invitaciones)

Finalmente, y como todos sabíamos que sucedería, llegaron los juegos a Google+.

Todavía no los probé, y no pienso hacerlo hasta que me desocupe, pero ya están ahí. Tampoco suelo jugar a los juegos de Facebook (de hecho sólo una vez lo hice) así que no creo que les preste mucha atención.

Además de los juegos, ahora los usuarios registrados tienen la posibilidad de compartir un link de registro con sus conocidos: pegarlo en blogs, foros, mails, etc.

Las invitaciones están limitadas a 150 por usuario. Y siendo que Google+ ya cuenta con 25 millones de usuarios: 25 x 150 = 3750 (millones, claro). Y a esto hay que sumarle que cada nuevo usuario tiene a su vez 150 invitaciones para usar.

Lógicamente esto no significa que Google+ vaya a alcanzar esa cifra monstruosa de usuarios, pero vamos, que no creo que en Google no sepan nada de matemáticas ;-)

Que las invitaciones sean tan accesibles me hace pensar que Google+ ya no es un proyecto cerrado al que se accede sólo por invitación, simplemente aparenta serlo para interesar a la gente y lograr más usuarios registrados.

En fin, podés acceder a los juegos de Google mediante esta URL: plus.google.com/games (sólo usuarios registrados).

Si lo que querés es una invitación, podés clickear en mi link de invitaciones (hasta que se agoten, en este momento quedan 146 como lo muestra la imagen).

Si te registras con mi link, no te olvides de agregarme a tus círculos :)

Cómo consumir contenidos en internet

Creative Commons — flickr.com/photos/chberge

A veces mis conocidos me preguntan cómo hago para leer noticias y encontrarme con buenos contenidos en Internet. “Tengo una computadora conectada a la red y no la uso para nada”, me dicen. Ven que yo les muestro videos, imágenes, blogs, y ellos quieren saber cómo es que me topo con todo eso.

Bien, no se puede navegar internet a ciegas para ver si nos encontramos con algo interesante. Lo que hacemos muchos usuarios de internet —o internautas, pero esa palabra es un poco vieja, así que voy a usar usuarios de internet— es subscribirse a un grupo de blogs, participar en algunas redes sociales como Twitter, y darse de alta en algunas listas de correo. Desde allí nos llega casi todo el contenido que consumimos.

w00t? Seguí leyendo.

En los ’90 se hablaba de que internet era “la autopista de la información”. Un término muy molesto, sin dudas, pero analizando la metáfora, si internet es una autopista por la cual transita información, ¿en dónde nos ubicamos los usuarios de internet? Como yo lo veo, la mejor opción es pararse en una terminal y dejar que la información vaya llegando hacia nosotros de forma ordenada.

A lo que me refiero es a que no podemos ir persiguiendo cada “vehículo de información” que vemos pasar. Visitar cada uno de los sitios web que nos interesan es por lejos una de las cosas más anticuadas que se pueden hacer hoy en internet.

Creative Commons — flickr.com/photos/smemon

Pero dejando de lado las abstracciones, vamos a lo que importa: para consumir y compartir contenidos —y por ende, para mantenerme informado— yo uso dos métodos: las redes sociales y un lector de feeds.

Redes sociales

Las redes sociales nos permiten el intercambio de información. Algunas, como Facebook, están pensadas más para socializar con nuestros conocidos que para leer noticias o compartir enlaces “importantes”. Otras, como Twitter, son mucho más funcionales a la hora de hacer fluir información. Sin embargo Twitter no es la mejor herramienta para el diálogo, y ahí es donde en mi opinión Google+ puede ganarles a las dos anteriores.

Artículos comparativos sobre redes sociales en este blog:

Si bien las redes sociales se parecen cada vez más entre sí, de todas, Twitter es para mi gusto la mejor para mantenerse informado. Es mucho más cómodo para seguir a distintos medios periodísticos, o bien a los mismos periodistas y a distintos comunicadores, como por ejemplo un blogger. Uno hace de su Twitter lo que uno quiera, pero el hecho de que su CEO diga que Twitter no es una red social, sino una red informativa, ya nos dice mucho.

Lectores de feeds (o agregadores)

Carpetas de Google Reader

El feed de un sitio web es el contenido mismo del sitio, pero apartado del diseño y de cómo se muestra en su sitio web original. Es el contenido puro.

“¿Y para qué lo quiero?”, te preguntarás. Para leer más en menos tiempo.

Si usás un lector feeds —como puede serlo Google Reader, el que uso yo— sólo necesitás ir agregando los feeds de los sitios web que te interesen. El lector de feeds se va a encargar de revisar periódicamente si en ese feed apareció algún contenido nuevo. Si es así, lo va a ir a buscar, te lo va a mostrar y te va a decir “Hey, este blog que te gusta tanto publicó algo nuevo, ¡vení a verlo!”.

La imagen a la derecha muestra las categorías en las que tengo ordenados los blogs que leo en Google Reader. Las carpetas que están en negrita marcan entre paréntesis cuántos items me quedan por leer (son bastantes).

Los lectores de feeds son una buena forma de no perderle el rastro a esos sitios web que nos interesan. Aún así, hay contenidos a los que es mejor subscribirse por Twitter y no mediante un lector de feeds. Por ejemplo, un tiempo estuve subscripto al feed de noticias de The Guardian, pero era tan abundante que siempre tenía más de 100 artículos sin leer. En cambio, seguir su cuenta en Twitter es un poco “menos importante”: veo los tweets y si quiero abro los enlaces, sino no.

Ok, voy a largar acá.

Vimos algunas formas de “subscribirse” a contenidos en internet —muy por arriba, lo se. La intención era dar un pantallazo. Ante cualquier duda, consulte a su médico.

Hay una Web más allá de los muros

Internet

Creative Commons — flickr.com/photos/mikeleeorg

En internet estamos expuestos a tanta información que no sabemos siquiera por dónde empezar a consumirla.

Una cosa es segura: la gran mayoría de la gente ya no ingresa todos los días a 50 sitios distintos para ver si hay algo nuevo publicado en alguno de ellos. Esto era así quizás hace algunos años; hoy sería una pérdida de tiempo.

En cambio, lo que hace la mayoría de la gente es usar Facebook o Twitter para recibir noticias directamente en sus líneas de tiempo. Allí se encuentran con las notas o artículos que han compartido sus amigos, o bien con las publicaciones de los medios o sitios web a los que les han dado “Me gusta” o “Follow”.

Lo descripto en el párrafo anterior no está mal, pero da un poco de lástima pensar en que muchos usan Facebook como si fuera la internet. Me refiero a que permanecen encerrados tras los muros de una red social, ignorando la inmensidad de la web que hay allá afuera. (Lo digo, claramente, más por Facebook que por Twitter.)

En los ’90 se definía a internet como “la autopista de la información“. La metáfora no estaba mal, pero faltaba agregar qué papel íbamos a jugar los usuarios en esta autopista. Nadie —o casi nadie— tuvo en cuenta la sobrecarga informativa.

En el próximo artículo voy a intentar explicar qué uso darles a tus cuentas de Facebook y Twitter y un lector de feeds para leer más información en menos tiempo.

Update: Leer “Cómo consumir contenidos en Internet”.

Google+ y Facebook

A esta altura, todo internet está hablando de Google+, la nueva red social de Google.

El proyecto está en fase de pruebas, y todavía no se puede registrar cualquier persona. Los pocos que recibieron invitaciones tuvieron la oportunidad de invitar también a sus conocidos a registrarse, bastante similar a lo que sucedió en su momento con GMail. De momento, las invitaciones fueron suspendidas.

Yo tuve la suerte de recibir una invitación, y quería compartirles algunas breves y humildes observaciones.

Primera impresión

Stream publicaciones en Google+

Como se ve en la imagen, Google+ es bastante parecido a Facebook. Con respecto al diseño, la mayor diferencia es que predomina el blanco en lugar del famoso azul de FB. Luego, la distribución de los elementos no es tan diferente. A mi, personalmente, me gusta más la interfaz de Google porque es mucho más minimalista y sencilla.

Para los que ya tenemos cuenta de Google y usamos servicios como GMail, GCalendar, etc. la integración se vuelve bastante cómoda. Las notificaciomes podemos recibirlas en casi cualquier momento gracias a la barra superior presente en todos estos servicios. Y si sos usuario de un teléfono Android, también tenés disponible la app oficial que tiene un sistema de mensajería muy útil llamado Huddle. Para un análisis a fondo de la red de Google, y una explicación de qué es Huddle, podés leer esta nota en El Androide Libre.

Diferencias y ventajas de Google+ sobre Facebook

Hangouts

Lo mejor que tiene Google+, de momento, son los hangouts y los círculos. Los hangouts son reuniones entre varios de tus contactos, usando cámara y micrófono —es decir, haciendo una videoconferencia— grupal. Esto es algo que Skype ofrece como servicio pago, así que es una buena alternativa, y no es para nada poca cosa.

Círculos y privacidad de nuestro contenido

Círculos en Google+. Imagen por Uberbin.net

Los círculos son una forma de agrupar a nuestros contactos, clasificándolos bajo algún título como por ejemplo “Amigos”, “Familia”, etc. Hay que agregar que son muy cómodos e intuitivos. Esta agrupación sirve para que a la hora de publicar algún contenido elijamos con quién queremos compartirlo y con quién no. Algunos creerán que esto también lo ofrece Facebook, pero en realidad hay dos diferencias entre cómo lo hace uno y otro:

La primera es que Google+ le da mucha importancia a los círculos. Facebook también permite organizar nuestros amigos mediante listas, pero no lo prioriza tanto. Es más; tranquilamente es posible usar Facebook sin crear ningún tipo de lista de amigos. En Google+ es importante la creación de círculos de contactos porque a la hora de publicar algo, debemos elegir con quién compartirlo. Esto funciona al revés que en Facebook, donde elegimos con quién NO compartirlo.

Puesto de forma fácil: en Facebook publicamos contenido para todos nuestros contactos y podemos elegir con quién no compartirlo. En Google+, nuestro contenido será privado para todos excepto los círculos que elijamos. Parece una diferencia pequeña, pero es muy importante, y esta relacionado con lo que explico a continuación.

Reciprocidad y un toque de Twitter

Mi perfil en Google+

Una característica importante de Facebook es que las “amistades” son recíprocas. Es decir que si Juan tiene a Pedro como amigo, Pedro necesariamente lo tiene también a Juan. En esto se diferencia mucho Twitter, donde Pedro puede seguir a Juan pero Juan no necesariamente tiene que seguir a Pedro (si seguís mareado, podés leer mi post comparativo entre Facebook y Twitter).

Google+ parece haber adoptado el modelo de relaciones de Twitter: En Google+ no se envían solicitudes de amistad ni nada por el estilo, sino que se sigue a alguien, tal como en Twitter. Ese seguimiento no necesariamente es recíproco.

Entonces surge la cuestión de la privacidad: ¿cómo hago para que al publicar algo no lo vean las personas que me siguen y yo no conozco? Volvemos al punto anterior: esto se logra mediante los círculos. Al publicar algo, debemos seleccionar si queremos que lo vean sólo las personas de uno de nuestros círculos, todos nuestros círculos, o bien, hacerlo público.

Esto nos da un mejor control sobre con quién compartimos qué, pero también nos da la pauta de que Google+ puede servir tanto para relacionarnos con nuestros conocidos como para seguir gente que no conozcamos (celebrities, por ejemplo), al igual que en Twitter. Un ayuda memoria: Google+ = Facebook + Twitter.

Conclusiones

Tira de xkcd sobre Google+

Me preguntaron hoy temprano si Google+ era más de lo mismo, y creo que la respuesta es no. No podemos negar que es un competidor directo de Facebook, por lo tanto ofrece varias cosas similares, pero creo que el proyecto tiene personalidad propia. Las características iniciales están muy bien —demasiado bien—, el diseño es limpio, y no nos olvidemos de que se trata de un proyecto en estado beta. Los hangouts son la killer feature, claramente.

Además, entre la app para Android + Huddle —que no deberían tardar en llegar a iOS— y los juegos que van a agregar próximamentecreo que Google+ podría ser el mejor rival de Facebook.