La gorra

¿Puedo pedirles ahora un poco de su tiempo y respeto? Pero, sobre todo, de su respeto. Como ustedes sabrán, este tipo de espectáculos sobrevive gracias a su colaboración, así que yo ahora voy a pasar una gorra, esperando que colaboren con el corazón. Nosotros somos tres personas y lo que ustedes nos den va a ser nuestro sueldo.

Yo sé que apenas empecé a decir esto, algunos en el público comenzaron a irse, porque eso es lo que pasa cuando uno pide plata. Pero por favor no te vayas, si vos no tenés, querés, ni podés, quedate igual, porque el final del espectáculo lo vamos a hacer de todos modos, y es feo terminar un show y que no haya nadie para mirarlo. Pero si vos sí podés, querés y tenés, por favor colaboranos.

Nosotros al espectáculo le pusimos un valor simbólico de diez pesos. Esto es lo que vale una coca de litro y medio en cualquier kiosco. Quizás te parezca mucho, pero pensá en lo que te costaría la entrada a cualquier tipo de espectáculo. ¿Cuánto cuesta ir al cine? ¿Cuánto cuesta ir al teatro? Si podés pagar el valor simbólico bien, y si no, siempre vamos a estar muy agradecidos con cualquier colaboración que nos hagas. Ahora, si nos vas a dar las monedas que te sobran, de corazón te lo digo, invito yo. Porque nosotros venimos a hacer lo que nos gusta y le ponemos el ciento cincuenta por ciento, no lo que nos sobra.

Este es nuestro trabajo.

Si crees que no merecemos ninguna colaboración, está bien. Andá a la siguiente cuadra y gastate la plata en un buen pancho. Espero que le pongas chimichurri y todo lo que se te ocurra. Que lo comas, lo saborees y lo disfrutes, y que esta noche te agarre una cagadera tremenda, que te tengas que agarrar de las paredes del baño, y que te bailes un reggaeton en el inodoro, y digas “la puta madre, porqué no le dí la plata a esos tres pelotudos”.

Ahora sí, dejando las bromas de lado, yo voy a empezar a pasar la gorra a partir de la primer persona que esté dispuesta a pagar el valor simbólico. ¿Quién va a ser?

En San Bernardo vimos a este grupo de artistas callejeros que nos sacaron unas buenas risas. Cerca del final del espectáculo, uno de ellos dijo algo más o menos como lo anterior.

Pero qué se yo

Ayer, martes 8 de febrero de 2011, salió publicado un texto mío en el diario El Sur, de mi ciudad:

Clickea en la imágen para verla un poco más grande

El texto fue originalmente publicado en mi otro blog, que es un poco más personal y uso tambien para hablar de temas más cotidianos.

Al que le interese leer el texto, es el siguiente:

Si fuera tan simple…

En los semáforos se te vienen tres o cuatro jóvenes encima, te preguntan si querés que te limpien el vidrio del auto. Te negás. Te dicen “dale loco”, y sin esperar a que respondas te hacen un lavado rápido. Finalmente te piden una moneda, y se van. Y a vos te molesta. A mi también, me molesta.

Entonces nos decimos que “después usan la plata para comprar drogas”, porque es el argumento más fácil. Quizás sea cierto, quizás no siempre. Igualmente, toda la situación la reducimos a esta idea.

El tipo que limpia vidrios probablemente nunca tuvo una familia como la que tuviste vos. Vos estás leyendo este texto en internet, en un diario, lo estás escuchando, o lo que sea; me juego la cabeza a que recibiste un mínimo de educación como para estar donde estás en este preciso momento, vestido como estás, y haciendo lo que sea que hacés con tu vida. Esos chicos no.

Claro que es más fácil enojarse y decir “¿porqué no salen a laburar?”, o “¿porqué no van a la escuela?”. Pero, ¿qué podés esperar de un pibe que si mira para atrás ve pobreza y hambre, y si mira para adelante no ve ni la más mínima chance de salir de ese agujero? ¿Qué podés esperar de un pibe que se crió entre borrachos, pobres, drogadictos, robo, hambre y tristeza? Tu realidad, es muy distinta a la de esos chicos.

“Pero ellos pudieron elegir estudiar, y en cambio eligieron ser unos vagos que piden monedas”. No, ellos no eligieron nada. No tuvieron padres que les expliquen lo importante que es estudiar, que los reten si no hacen la tarea. Ni siquiera que les expliquen qué es lo que está bien y lo que está mal.

¿Te es difícil de entender?

A mi me es muy difícil de entender. Y siempre me va a molestar cuando me limpien el vidrio del auto sin mi permiso, cuando me paren treinta personas pidiéndome monedas cada vez que bajo en Retiro, y demás. Pero es así.

Es tan complejo que deberíamos enojarnos con nosotros mismos por simplificarlo tanto.

Pero qué sé yo.

El cuento del camello

Un hombre, junto con su mujer y su hijo de diez años, debían pasar por varios pueblos. Como el recorrido era muy largo, decidieron viajar los tres sobre un camello.

Pero pasando por el primer pueblo, notaron que la gente los estaba mirando raro, y pronto escucharon cómo todos murmuraban: “mirá, tres personas sobre un camello. ¡Pobre animal!”.

Estos comentarios los hicieron sentir malas personas. Así que al pasar por el siguiente pueblo decidieron dejar que sólo el niño viaje sobre el camello, mientras que el hombre y la mujer caminaban a la par. Pero nuevamente los lugareños comenzaron a murmurar cosas al verlos. Esta vez decían: “a ese niño lo están mal criando, cuando crezca será caprichoso y egocéntrico”.

Al darse cuenta de que, probablemente, esta gente tenía razón, decidieron que sea sólo el hombre quien vaya caminando.  Sin embargo, al pasar por el siguiente pueblo, siguieron escuchando el mismo tipo de comentarios: “mirá a esa mujer con su hijo, no son capaces de dejar descansar al hombre de la casa. Lo hacen ir caminando mientras que ellos van cómodos sobre un camello”.

Decidieron entonces, al ingresar al siguiente pueblo, que sólo el hombre viaje sobre el camello. Pero al verlos la gente siguió haciendo comentarios de desaprobación: “¡Ese hombre es un machista! Viaja muy cómodo sobre un camello mientras que la mujer y el niño deben caminar”.

Practicamente sin otra alternativa, decidieron bajarse del camello e ir los tres caminando. Esta vez estaban seguros de que nadie tendría nada que decir. Pero al pasar la entrada del siguiente pueblo, lo primero que escucharon fue un hombre riéndose de ellos: “¡Miren a estos tres idiotas! ¡Tienen un camello y van los tres caminando!”.

Esta historia me la contaron hace muchos años, y nunca la ví por ningún lado. Deja una moraleja muy importante, según la entiendo yo: nunca vas a dejar conforme a la gente, así que hacé las cosas como a vos te parezcan, and be happy ;-)

Reflexiones tras instalar Ubuntu 10.10

Hace 12 días que llegó Ubuntu 10.10, pero no tuve la chance de instalarlo, hasta hoy. Soy uno más de los tantos fanáticos de este sistema operativo. Quizás sea una afirmación un poco Nerd, pero me da muchisimo orgullo decirlo.

Las personas que usamos Ubuntu (y Software Libre en general) somos diferentes a las demás. Valoramos la libertad de elección, conocimiento e información, y adoptamos esto como una filosofía que no solo nos trae satisfacciones en el plano de la informática, sino que también en las distintas situaciones de la vida.

En otra ocasión hubiese redactado un extenso post explicando las virtudes y ventajas del Software Libre, y rompiendo los falsos mitos acerca del mismo. Pero hoy solo te voy a decir que si te interesa experimentar en este mundo y despertar de la Matrix de Microsoft Windows, sigas los siguientes pasos:

  • Descargate Ubuntu 10.10 desde Ubuntu.com.
  • Graba la imágen en un CD.
  • Reinicia tu PC con el CD puesto.
  • ¡Listo! Vas a estar ejecutando Ubuntu sin tener que instalarlo ni modificar nada de tu PC. Cuando reinicies tu computadora nuevamente todo seguirá como estaba.

Estas son algunas de las imágenes de mi escritorio tras instalar Ubuntu 10.10:

Me crucé al lado oscuro

Darth Vader

Hace un tiempo tuve una cuenta en Facebook, pero terminé por eliminarla. En el blog que mantenía en ese entonces, publiqué los porqués. Básicamente eran:

  • Me consumía mucho tiempo.
  • Está lleno de estupideces.
  • Me cansé de que me inviten a grupos absurdos, juegos, etc.
  • Me costaba entregar tanta información a Facebook.

Pero lamentablemente, hoy me pasé una vez más al lado oscuro.

Shame on me.